martes, 26 de noviembre de 2024

MONICIÓN SOLEMNIDAD JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

 

MONICIÓN SOLEMNIDAD JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

 

 

ENTRADA: Bienvenidos queridos hermanos. Hoy celebramos la Solemnidad de Jesucristo rey del Universo.  ‘Dios es amor’ y quiere establecer en el mundo su reino de amor, de justicia y de paz. Este es el Reino del que Jesús es Rey, y que se extiende hasta el final de los tiempos. Se ponen en pie, cantamos.

 

 

Primera Lectura: La primera lectura nos describe una visión del profeta Daniel, en la que se alienta al pueblo, ante la inminente venida de un Salvador. Prestemos atención.

 

Salmo: “El Señor reina, vestido de majestad”.

 

Segunda Lectura: El libro del Apocalipsis, proclama la gloria y el poder de Jesús, el soberano de todos los reyes de la tierra, el todopoderoso que vendrá. Escuchemos.

 

Evangelio: Escucharemos en el Evangelio un fragmento de la Pasión según San Juan, en el que Jesús se proclama Rey ante Pilato, pero su reino no es de este mundo, él dará un nuevo sentido a nuestra vida. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

 

OFERTORIO: Iniciamos la Liturgia Eucarística. Presentamos al Señor, el Pan y el Vino, ellos por la acción del Espíritu Santo, se convertirán en el Cuerpo y en la Sangre de Jesucristo, rey del Universo.  Cantamos.

 

 

COMUNIÓN: Hermanos, la Mesa está servida, Cristo mismo nos invita a acercarnos a ella, a participar del Banquete Eucarístico. Él, se ofrece como Pan de vida eterna. Acompañamos cantando.

 

 

DESPEDIDA:  Hermanos, Jesús quiere convertirse en nuestro Rey, pero no en un Rey de este mundo, sino un Rey “que de un sentido nuevo a nuestra vida”. Nos despedimos cantando.

 

MONICIÓN: XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

MONICIÓN: XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

                                                                                     

                               

ENTRADA:  Hermanos, bienvenidos a la Santa Misa. Llegamos a la penúltima semana del año litúrgico. El Señor nos ha concedido recorrer una vez más, este camino de la fe. “El cielo y la tierra pasarán, pero sus  palabras no pasarán”, porque sólo Dios permanece para siempre y él es el que da sentido a la existencia humana. En pie, cantamos.

 

PRIMERA LECTURA:  La lectura del libro de Daniel nos introduce en un contexto que habla del final de los tiempos, de los tiempos escatológicos.  Prestemos atención.

 

SALMO:

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

 

SEGUNDA LECTURA: Jesús con su sacrificio único y definitivo nos ha comunicado la vida divina y nos ha abierto el camino hacia Dios. Prestemos atención.

 

 

 EVANGELIO: San Marcos nos anuncia el final de los tiempos y la venida última de Cristo y nos exhorta a la espera vigilante. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

OFERTORIO: Agradecidos con el Señor por los frutos de la tierra y del trabajo del hombre, ofrezcámosle nuestra decisión de hacer su voluntad, mientras aguardamos a su Hijo como Juez benévolo. Acompañamos cantando.

 

COMUNIÓN: Acerquémonos a participar del alimento que nos santifica y que nos salva, pidámosle a nuestro Padre del cielo que nos haga dignos de participar un día en las bodas del Cordero. Acompañamos cantando.

 

DESPEDIDA: Ahora que volvemos a nuestros hogares, pidámosle al Señor la gracia de la perseverancia en nuestra fidelidad a Él y a la Iglesia de su Hijo Jesucristo. Nos despedimos cantando.

 

 

 

MONICIÓN: XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

MONICIÓN: XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

                                                                                     

                               

ENTRADA:  Bienvenidos queridos hermanos. Estamos en el Trigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario. Reunidos en torno al altar venimos a celebrar la Santa Misa, que es signo de acción de gracias, de unidad y comunión fraterna. Dispongámonos a participar de ella con el gozo de saber que el Señor es generoso con quien en Él confía. En pie, cantamos.

 

PRIMERA LECTURA:  Elías es socorrido por la generosidad de una viuda pobre, esta mujer sabe confiar en la palabra del profeta, y esto le valió la salvación para ella y para su hijo. Prestemos atención.

 

SALMO:

Alaba, alma mía, al Señor.

 

SEGUNDA LECTURA: El sacerdocio de Cristo es muy superior al del Antiguo Testamento. Con su propia sangre, Él sella el sacrificio que nos da la redención. Prestemos atención.

 

 

 EVANGELIO: Jesús desenmascara la hipocresía y la falsedad de los maestros de la ley. Ellos con su conducta voraz y arrogante, habían pervertido las prácticas religiosas de su tiempo. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

OFERTORIO: Iniciamos la Liturgia Eucarística. Imitando el desprendimiento de la viuda del evangelio, pongamos en el altar lo mejor de lo que somos y tenemos.  Acompañamos cantando.

 

COMUNIÓN: Por su muerte y resurrección, Jesús se convierte en el Templo nuevo y definitivo. Al acercarnos a comulgar, pidámosle que éste encuentro sacramental con Él nos transforme en templos vivos de su Santo Espíritu. Acompañamos cantando.

 

DESPEDIDA: Con su entrega total, Jesús nos ha liberado del pecado y nos ha abierto las puertas de su gloria. Vayamos ahora a ser testigos de esta firme esperanza entre quienes nos rodean. Nos despedimos cantando.

 

 

MONICIÓN: XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

MONICIÓN: XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

                                                                                     

                               

ENTRADA:  Bienvenidos queridos hermanos. Nos reunimos para celebrar la Santa Misa, en el trigésimo primer domingo del tiempo ordinario. Hoy recordamos que nuestro mayor amor es Dios, el cual se manifiesta en nuestro testimonio de amor al prójimo. Al participar de esta Eucaristía pidamos a Dios que nos ayude a vivir como verdaderos hermanos.   En pie, cantamos.

 

PRIMERA LECTURA:  La plegaria que escucharemos resume toda la Ley en el amor total y absoluto a su único Dios y Creación. Prestemos atención.

 

SALMO:

 

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

 

SEGUNDA LECTURA: San Pablo nos recuerda que Jesús no conoció el pecado y sin embargo siempre intercede ante el Padre en favor nuestro.  Prestemos atención.

 

 

 EVANGELIO: Jesús nos recuerda el primer y más grande de los mandamientos de la ley. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

OFERTORIO: Al llevar nuestros dones de pan y vino al altar nos compromete a hacer vida el mandamiento nuevo que Jesús nos dejó como signo visible de querer ser sus discípulos. Acompañamos cantando.

 

COMUNIÓN: Acerquémonos a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Sólo Él puede hacernos crecer en nuestra entrega, comprometida y solidaria.  Acompañamos cantando.

 

DESPEDIDA: El Señor nos ha insistido en la necesidad de escuchar en profundidad. Abrámonos a la buena nueva del Evangelio para poder así transformar nuestro mundo en el Reino de Dios.  Nos despedimos cantando.

 

 

 

 

 

MONICIÓN: XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

MONICIÓN: XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

                                                                                     

                               

ENTRADA:  Bienvenidos queridos hermanos. Nos reunimos para celebrar la Santa Misa, en el trigésimo domingo del tiempo ordinario, en el que también este año celebramos Domingo Mundial de las Misiones. La Liturgia de hoy, nos pide que pongamos nuestra esperanza en Jesús, que nos sabrá dar la luz y ánimo para ser sus compañeros permanentes de camino. En pie, cantamos.

 

PRIMERA LECTURA:  El profeta Jeremías ve gente pobre y necesitada a la que Dios toma para comenzar una nueva historia.  Prestemos atención.

 

SALMO:

 

El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres.

 

SEGUNDA LECTURA: Escucharemos que en la función sacerdotal del Resucitado es como encontraremos la redención de nuestras miserias y debilidades. Prestemos atención.

 

 

 EVANGELIO: En el ciego Bartimeo encontramos el ejemplo del camino que ha de recorrer todo verdadero discípulo. Es en el encuentro vivo y personal con el Salvador como viene a encontrar futuro y sentido su existencia. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

OFERTORIO: El pan y el vino que llevamos como ofrenda, serán el alimento que fortalecerá nuestra vida interior. Unamos a estos dones nuestra súplica confiada a fin de que el Señor aumente el entusiasmo en nuestra entrega diaria.  Acompañamos cantando.

 

COMUNIÓN: Acerquémonos a recibir con fe la santa comunión, a fin de que Cristo nos conceda la fuerza para seguirlo de cerca. Que esta luz abra nuestros ojos y nos transforme en auténticos apóstoles al servicio de nuestros hermanos. Acompañamos cantando.

 

DESPEDIDA: Ya que hemos sido iluminados por el mensaje de salvación, convirtámonos ahora en alegres difusores de esta Buena Noticia. Que vayamos a irradiar en nuestro mundo el gozo de sabernos redimirnos. Nos despedimos cantando.

 

 

 

 

 

 

 

ACCIÓN DE GRACIAS


Dulcísimo Señor Jesucristo, te ruego que tu Pasión sea virtud que me fortalezca, proteja y defienda; que tus llagas sean comida y bebida que me alimente, calme mi sed y me conforte; que la aspersión de tu sangre lave todos mis delitos; que tu muerte me dé la vida eterna y tu cruz sea mi gloria sempiterna. Que en esto encuentre el alimento, la alegría, la salud y la dulzura de mi corazón. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

MONICIÓN: XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

MONICIÓN: XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

                                                                                     

                               

ENTRADA:  Queridos hermanos bienvenidos a la Santa Misa, estamos ya en el Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario, hoy Jesús, nos dice:  “Quien quiera ser el primero - o sea el más importante - que sea el último de todos y el servidor de todos”. Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás. En pie, cantamos.

 

PRIMERA LECTURA:  El Siervo de Dios cargará sobre sus hombros todos nuestros pecados, entregará su vida como expiación. Prestemos atención.

 

SALMO:

 

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

 

SEGUNDA LECTURA: La segunda lectura nos describe la figura de Jesús. Él pudo compadecerse de nuestras miserias y debilidades porque sabe por experiencia propia lo que es obedecer y ha sido probado en todo como nosotros, menos en el pecado. Escuchemos.

 

 

 EVANGELIO: Jesús le explica que el camino que lleva a la gloria es el camino del servicio hasta dar la vida, si es necesario. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

OFERTORIO: Con el pan y el vino, nuestras ofrendas para la Misa, llevamos el compromiso del corazón de ejercitar la pequeña cuota de autoridad que cada uno tiene como servicio de amor a los demás. Acompañamos cantando.

 

COMUNIÓN: Queridos hermanos, Jesús, que vino a dar su vida por nosotros, es el que nos invita a participar de este Cuerpo que acabamos de partir en la fracción del Pan, para alimentarnos en la Mesa de la Comunión. Acompañamos cantando.

 

DESPEDIDA: La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Nos despedimos cantando.

Monición XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo C - 07 de setiembre de 2025

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