MONICIÓN
xxI domingo
del tiempo ordinario
ENTRADA: Sean todos bienvenidos a esta celebración eucarística
del Vigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy, la Liturgia nos
invita a reflexionar sobre la puerta estrecha que conduce al Reino de Dios.
Jesús nos llama a no conformarnos con conocerlo de nombre, sino a vivir con
autenticidad el Evangelio, con esfuerzo, fidelidad y compromiso. En pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: Dios no hace distinciones. Todos estamos llamados a
reconocer los signos que Dios hace entre nosotros. Prestemos atención.
SALMO:
Id al mundo entero y proclamad el
Evangelio
SEGUNDA LECTURA: Dios es
nuestro padre y como tal, nos ama, nos educa, pero también nos reprende, como
hijos aceptamos nuestros errores y aprendemos de ellos. Escuchemos con atención.
EVANGELIO: Es voluntad de Dios que todos se salven, por eso es
importante esforzarse siempre, no abusando de nuestra libertad natural, sino
más bien encaminarnos a actuar con justicia. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.
OFERTORIO: El Pan y el Vino que ofrecemos al Señor, van
acompañados de nuestro esfuerzo diario por seguirlo, para que Él nos de
sabiduría y fortaleza. Acompañamos
Cantando.
COMUNIÓN: Cristo el enviado por Dios, nos muestra
el camino a la salvación, por eso unidos nos acercamos a recibirle llenos de fe
y confianza. Cantamos.
DESPEDIDA: Jesús nos
conduce a la felicidad que no cesa. Vayamos a nuestros hogares teniendo en
cuenta que Él es el camino, la verdad y la vida. Nos despedimos cantando.
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