MONICIÓN:
xx domingo
del tiempo ordinario
ENTRADA: Hermanos, sean
todos BIENVENIDOS a esta celebración del Vigésimo Domingo del Tiempo
Ordinario. Hoy Jesús nos recuerda que seguirlo con fidelidad implica tomar
decisiones firmes, incluso si estas causan incomodidad o división. Él nos vino
a traer el fuego del Espíritu Santo que transforma, purifica y nos llama a la
coherencia de vida. En pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: En el relato que vamos a escuchar se presenta al
profeta Jeremías, portavoz de Dios, que experimenta la persecución por
permanecer fiel a la palabra divina. Prestemos atención.
SALMO:
Señor, date prisa en socorrerme.
SEGUNDA LECTURA: San Pablo nos
exhorta a ser constantes y perseverantes cuando venga la prueba, teniendo los
ojos fijos en Jesús. Escuchemos con
atención.
EVANGELIO: El Evangelio de hoy, nos recuerda que la fe y el
seguimiento de Jesús traen dificultades y enfrentamientos. Puestos en pie,
cantamos el Aleluya.
OFERTORIO: Al llevar nuestras ofrendas al altar, pidámosle al
Señor que nos purifique con el fuego de su Espíritu. Que podamos librarnos de
nuestras propias pasiones y logremos seguir así los criterios del Evangelio. Acompañamos
Cantando.
COMUNIÓN: Que esta Comunión, donde el mismo Cristo
nos alimenta con su Cuerpo y Sangre, nos fortalezca para ser discípulos
valientes y fieles, incluso en medio de la división o las dificultades. Cantamos.
DESPEDIDA: Jesús nos ha
recordado que su mensaje no siempre será fácil, ni cómodo; pero que vale la
pena vivirlo con valentía. Que llevemos en el corazón el fuego de su amor, y
seamos testigos de su verdad. Nos despedimos cantando.
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