MONICIÓN:
xix domingo
del tiempo ordinario
ENTRADA: Bienvenidos, hermanos y hermanas, a esta celebración
del Décimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy, la Liturgia, nos
llama a vivir con fe, vigilantes y confiados en las promesas del Señor. Como
servidores que esperan a su Señor con lámparas encendidas. En pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: Esta Lectura nos invita a tener confianza en Dios que
es nuestro Salvador, al igual que lo fue para los Israelitas que confiaron en
su bondad. Prestemos atención.
SALMO:
Dichoso el pueblo que el Señor se
escogió como heredad.
SEGUNDA LECTURA: San Pablo
nos recuerda la importancia de la Fe. Esa Fe que todos hemos de profesar a Dios
como respuesta a su infinito amor. Escuchemos
con atención.
EVANGELIO: Jesús nos invita a estar siempre vigilantes en la
espera del Señor, a comprometernos con todo lo que implica ser seguidor suyo. Puestos
en pie, cantamos el Aleluya.
OFERTORIO: Iniciamos la Liturgia Eucarística. Ofrecemos en el
altar Pan y Vino, junto con ellos, también ofrecemos nuestra vida, nuestros
esfuerzos cotidianos y nuestro deseo de permanecer vigilantes y fieles a su
Palabra. Acompañamos Cantando.
COMUNIÓN: Nos acercamos a recibir a Cristo, Pan de
vida y alimento para nuestro camino. En esta Eucaristía, el Señor se nos da
como fortaleza para vivir con fe y esperanza, vigilantes y generosos, como
servidores fieles. Cantamos.
DESPEDIDA: El Señor, nos
llama a vivir con confianza, vigilancia y entrega generosa. Al volver ahora a
nuestras actividades, pidamos a Dios la gracia de ser siervos fieles, atentos a
su presencia y comprometidos con su Reino. Nos despedimos cantando.
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