MONICIÓN: xvIi domingo del tiempo ordinario
ENTRADA: Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos a esta
celebración del Décimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy, la Liturgia
nos invita a reflexionar sobre el poder de la oración, esa comunicación íntima
con Dios que transforma nuestras vidas. Con fe y esperanza, iniciemos esta
Santa Misa. En pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: El pasaje del Génesis, nos muestra la
fuerza de la oración intercesora y la misericordia de Dios ante quien ora con
humildad y perseverancia. Prestemos atención.
SALMO:
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.
SEGUNDA LECTURA: San Pablo nos recuerda que, por el bautismo, hemos resucitado con
Cristo y hemos recibido una nueva vida. Escuchemos con atención.
EVANGELIO: En el Evangelio de hoy, Jesús nos invita a orar con
insistencia y confianza, sabiendo que Dios, nuestro Padre, escucha siempre a
sus hijos. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.
OFERTORIO: Iniciamos la Liturgia Eucarística. Ofrecemos en el
altar Pan y Vino, junto a ellos, pongamos también nuestras intenciones,
nuestras luchas, nuestras oraciones y todo lo que llevamos en el corazón. Acompañamos
Cantando.
COMUNIÓN: Jesús que nos enseñó a orar con confianza diciendo
“Padre Nuestro”, ahora se nos da como alimento para fortalecer nuestra fe. Acerquémonos
con el corazón abierto y sediento de su amor, sabiendo que quien pide, recibe,
y quien se entrega a Él, nunca queda vacío. Acompañamos cantando.
DESPEDIDA: Al concluir
esta celebración, llevemos en el corazón el llamado de Jesús a orar siempre,
con fe y confianza. Que esta semana, vivamos en diálogo constante con Dios,
sabiendo que Él escucha y responde con amor. Nos despedimos cantando.
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