MONICIÓN: xvi domingo del tiempo ordinario
ENTRADA: Sean todos bienvenidos a esta celebración Eucarística
en el Décimo Sexto Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy, la Liturgia nos
invita a encontrar el justo equilibrio entre el hacer y el escuchar, entre el
servicio y la oración, para vivir una fe plena y auténtica. Nos ponemos
de pie y cantamos.
PRIMERA LECTURA: Abraham acoge con generosidad a tres
misteriosos visitantes. Su gesto de hospitalidad se convierte en ocasión de
bendición, pues el Señor le promete el nacimiento de un hijo. Prestemos atención.
SALMO:
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu
tienda?
SEGUNDA LECTURA: San Pablo nos comparte su alegría por
anunciar a Cristo, incluso en medio del sufrimiento. Él nos revela que el
misterio de Dios, antes oculto, ahora ha sido manifestado. Escuchemos con atención.
EVANGELIO: Jesús elogia la actitud de María, hermana de Martha, recordándonos
que escuchar su Palabra es lo esencial y no debe ser desplazado por las
preocupaciones cotidianas. En pie cantamos el aleluya.
OFERTORIO: En este momento del ofertorio, presentamos ante el
altar el pan y el vino. Junto a ellos, ofrecemos también nuestra vida: el
servicio de cada día y el deseo de escuchar al Señor con un corazón abierto. Cantamos.
COMUNIÓN: Así como María se sentó a los pies del Señor para
escuchar su Palabra, ahora nosotros nos acercamos con humildad y gratitud para
alimentarnos de su Cuerpo y de su Sangre, pan de Vida que fortalece nuestro
caminar y nos llena de su paz. Acompañamos cantando.
DESPEDIDA: Hoy el Señor
nos ha recordado, la importancia de hacer espacio en nuestra vida para escuchar
su Palabra y acogerlo con amor. Que esta Eucaristía fortalezca en nosotros ese
deseo de vivir en equilibrio entre el servicio generoso y la oración confiada. Nos
despedimos cantando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario