MONICIÓN:
XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
ENTRADA: Queridos hermanos, bienvenidos. Llegamos al Vigésimo
Sexto Domingo del Tiempo Ordinario. La Liturgia de hoy, nos recuerda que el
Reino de Dios es más grande que nuestras fronteras humanas y nos invita a
revisar nuestras actitudes como discípulos. En pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: El Profeta Amos condena a todos aquellos
que gozan de los bienes materiales y no son capaz de compartirlos. Prestemos atención.
SALMO:
Alaba, alma mía, al Señor.
SEGUNDA LECTURA: Pablo nos habla
claramente del comportamiento que como discípulos de Cristo debemos tener. Escuchemos con atención.
EVANGELIO: La parábola que hoy nos cuenta Jesús nos recuerda que
lo material nos llevara a la perdición si no practicamos la caridad con el
necesitado. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.
PRESENTACIÓN DE LAS
OFRENDAS: Con el pan y el vino, llevamos hasta el altar
nuestro deseo de querer alimentar nuestra vida con la presencia de Jesús
resucitado. Acompañamos Cantando.
COMUNIÓN: Jesús mismo se nos ofrece como alimento
espiritual, si estamos realmente reconciliados con Dios y con nuestros
hermanos, acerquémonos a recibirlo y hagámonos uno con Él. Cantamos.
DESPEDIDA: Que esta
Eucaristía nos impulse a ser testigos del amor de Dios, abiertos a reconocer el
bien y comprometidos con el Señor. Nos
despedimos cantando.
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