MONICIÓN:
XXV DOMINGO
DEL TIEMPO ORDINARIO
ENTRADA: Queridos hermanos, qué alegría volver a encontramos
una vez más, en el Vigésimo Quinto Domingo
del Tiempo Ordinario. Hoy nos ponemos en las manos del Señor y le pedimos
que nos enseñe a ser buenos administradores de los bienes que Él nos confía. En
pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: Dios exige honradez y justicia en
nuestro diario proceder. Esta lectura nos recuerda que no debemos abusar del
pobre y débil. Prestemos atención.
SALMO:
Alabad al Señor, que alza al pobre.
SEGUNDA LECTURA: San Pablo
nos invita a pedir a Dios el bienestar de toda la humanidad. La oración es una
manera de participar en la lucha contra la injusticia y propiciar la paz entre
todos. Escuchemos con
atención.
EVANGELIO: La siguiente parábola Cristo la utilizó
para hablarnos de la actitud ante la riqueza y el dinero. Debemos poner los
bienes materiales al servicio de los necesitados y así conseguir los bienes del
Reino. Puestos en pie, cantamos
el Aleluya.
OFERTORIO: Con el pan y
el vino, presentamos al Señor nuestra gratitud por todo lo que nos da día con
día. Pidámosle que nos ayude a utilizarlo para bien de todos. Acompañamos Cantando.
COMUNIÓN: Jesús nos invita a participar de este
banquete celestial. Con un gesto respetuoso y alegre nos acercamos unidos a
recibir la eucaristía. Cantamos.
DESPEDIDA: Vayamos con
alegría a nuestros hogares recordando que todo lo que poseemos es un préstamo
del Señor y tarde o temprano vendrá a pedirnos cuentas. Que nos acompañe y
bendiga siempre. Nos despedimos cantando.
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