MONICIÓN:
Domingo xxIX
del tiempo ordinario
ENTRADA: Bienvenidos queridos hermanos a la Santa Misa. Estamos en el Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo
Ordinario. Hoy, la Liturgia nos invita a vivir con fe perseverante y a no
desanimarnos nunca en nuestra oración, pues Dios escucha siempre a quienes
claman a Él con corazón sincero. Puestos en pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: La oración insistente de Moisés confiando en Dios,
salva al pueblo de Israel. Prestemos atención.
SALMO: El auxilio
me viene del Señor,
que hizo el cielo y
la tierra.
SEGUNDA LECTURA: San Pablo en su carta, nos recuerda que la Escritura
es fuente de la verdadera sabiduría y nos trae la salvación. Escuchemos.
EVANGELIO: Jesús nos invita en el Evangelio a ser perseverantes en la oración,
convencidos de que Dios siempre escucha nuestras súplicas. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.
PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS: Te presentamos Señor ante tu altar, los dones
del Pan y Vino, que por acción de tu espíritu se convertirán en tu Cuerpo y en
tu Sangre alimento espiritual que nos anima y fortalece, para afrontar con
esperanza nuestra lucha diaria. Cantamos.
COMUNIÓN: Hermanos, el Señor nos invita a su mesa,
a participar del Banquete Eucarístico, donde El mismo se ofrece como alimento
que reconforta el espíritu, debidamente reconciliados, acerquémonos a recibirlo.
Acompañamos cantando.
DESPEDIDA: Hermanos, al
concluir esta celebración, llevémonos en el corazón el llamado que hoy nos hace
el Señor: orar con fe, con perseverancia y sin desanimarnos. Nos
despedimos cantando.
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