MONICIÓN:
Solemnidad de todos los santos
ENTRADA: Bienvenidos queridos hermanos. Hoy la Iglesia se reviste de alegría para
celebrar la Solemnidad de Todos los Santos. Recordamos a esa multitud de
hombres y mujeres que vivieron con fidelidad el Evangelio y que hoy gozan de la
presencia de Dios en el cielo. Puestos en pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: En la lectura que escucharemos del Apocalipsis, el
autor, no quiere mostrar el número de los
elegidos, sino la victoria sobre las fuerzas que se oponen a Cristo. Prestemos
atención.
SALMO:
Éste es el grupo
que viene a tu presencia, Señor.
SEGUNDA LECTURA: San Juan nos invita a contemplar el amor inmenso que
Dios nos tiene: somos sus hijos, y aunque todavía no vemos plenamente su
gloria, un día seremos semejantes a Él. Escuchemos.
EVANGELIO: Jesús nos muestra el camino de la verdadera felicidad: las
Bienaventuranzas. Los santos siguieron este camino y encontraron en él la
plenitud del amor de Dios. Puestos en pie, cantamos
el Aleluya.
PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS: Presentamos al Señor nuestras ofrendas de pan
y vino, signos sencillos de nuestro trabajo. Con ellos ofrecemos también
nuestras alegrías, nuestras luchas y el deseo de seguir el ejemplo de los
santos que nos precedieron en la fe. Cantamos.
COMUNIÓN: Recibimos con gozo a Cristo Eucaristía,
alimento de vida eterna y fuente de santidad. Él nos une a la multitud de los
bienaventurados que ya gozan de su presencia en el cielo. Acompañamos
cantando.
DESPEDIDA: La santidad no
es algo lejano ni imposible: es el camino de cada día, vivido con amor,
fidelidad y servicio. Que el testimonio de los santos nos inspire a ser luz en
medio del mundo, y que la bendición del Señor nos acompañe siempre. Nos
despedimos cantando.
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