MONICIÓN: III DOMINGO DE PASCUA
ENTRADA: Hermanos, Bienvenidos. El Señor nos reúne en este Tercer Domingo
de Pascua para llenarnos de la alegría de su resurrección. En medio de la
rutina y los desánimos de cada día, Él nos impulsa a vivir como personas nuevas
y resucitadas. En pie, cantamos.
PRIMERA LECTURA: Esta
primera lectura nos dice que quien se apega decididamente a Jesús encontrará
reposo y aliento para enfrentar los desafíos de la vida. Pongamos atención.
SEGUNDA
LECTURA: Escucharemos que el sacrificio de Jesús en la cruz es la redención
total para los hombres y mujeres de todos los tiempos. Escuchemos.
EVANGELIO: Escucharemos ahora la
experiencia de los discípulos de Emaús y la presencia de Jesús ante sus
apóstoles en el cenáculo. Les explica su misión de predicar la conversión y el
perdón de los pecados a todos los pueblos de la tierra. Puestos en pie,
cantamos el Aleluya.
OFERTORIO: Te presentamos Señor, estos dones de Pan y Vino que desean
expresar nuestra alegría y gozo por tu Resurrección. Por acción de tu Santo
Espíritu se convertirán en tu Cuerpo y en tu Sangre, alimento de Vida que nos
fortalece y nos compromete a vivir como testigos de tu Resurrección. Cantamos.
COMUNIÓN: Hermanos:
Este pan que compartimos en la comunión es el cuerpo de Cristo, si estamos
debidamente reconciliados, acerquémonos a recibirlo y hagámonos uno con Él. Cantamos.
DESPEDIDA: La mejor manera de describir
nuestra misión de testigos, es ser las manos y los pies de Cristo, para llevar
su mensaje de justicia, fraternidad, esperanza y amor a todos los que nos
rodean. Nos despedimos cantando.
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