lunes, 23 de septiembre de 2024

MONICIÓN: XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

MONICIÓN: XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

                                                                                     

                               

ENTRADA:  Queridos hermanos llegamos al Vigésimo domingo del Tiempo Ordinario. Cada día el Señor nos brinda la oportunidad de encontrarnos con Él en la celebración Eucarística; busquemos el estar siempre unidos a Cristo alimentándonos frecuentemente de este pan de vida eterna. Cantamos.

 

PRIMERA LECTURA:  La Sabiduría nos invita a tomar parte del gran banquete. Participar en él equivale a aceptarla, a fin de que ella oriente todos nuestros pasos. Prestemos atención.

 

SALMO:

 

Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

SEGUNDA LECTURA: El cristiano ha de vivir atento a los signos de los tiempos. De este modo, no sólo evitará los vicios más bajos, sino que se llenará del Espíritu y vivirá con la conciencia de que todo lo ha recibido de Dios. Escuchemos.

 

 

 EVANGELIO: El cuerpo y sangre de Cristo son fuente de vida eterna para quienes los reciben con buena disposición. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

OFERTORIO: El Pan y el Vino que compartiremos, han de ser el germen de un mundo nuevo y fraterno, en donde todos aprendamos a compartir. Pongamos en el altar nuestros dones, dejando de Cristo tome posesión de nuestras vidas. Cantamos.

 

COMUNIÓN: Recibamos el regalo de Cristo nos ha hecho de sí mismo en el banquete de la Eucaristía. Al recibir con fe este alimento espiritual, tendremos la fuerza necesaria para entregarnos generosamente a nuestros hermanos. Cantamos.

 

DESPEDIDA: Quienes compartimos un mismo Pan, estamos llamados a ser mensajeros infatigables de buenas nuevas.  Seamos testigos del amor de dios ante todos los que se encuentren en necesitad material o espiritual. Nos despedimos cantando.

MONICIÓN: XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

MONICIÓN: XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

                                                                                     

                               

ENTRADA:  Hermanos, bienvenidos, estamos en décimo noveno domingo del Tiempo Ordinario. Hoy Jesucristo se nos presenta no sólo como maestro sino como alimento y nos abre los ojos del corazón para reconocerle en las cosas sencillas como el pan. Cantamos.

 

PRIMERA LECTURA:  El profeta Elías, se siente cansado y desanimado pero un ángel de Dios lo asiste y alimenta al para que tenga fortaleza de seguir adelante. Prestemos atención.

 

SALMO:

 

Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

SEGUNDA LECTURA: San Pablo nos exhorta a vivir como hermanos en la comunidad siguiendo el camino del amor. Escuchemos.

 

 

 EVANGELIO: Escuchemos ahora a Jesús que se presenta como el verdadero pan de vida bajado del cielo. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

OFERTORIO: Ofrezcamos nuestros dones al Padre, como expresión de una mente y de un espíritu renovados por el mérito de la sangre de su Hijo amado. Cantamos.

 

COMUNIÓN: Sólo en el encuentro personal y perseverante con Cristo podremos salir enriquecidos con los frutos de su redención. Vayamos a recibir el Pan de vida, que nos hace gustar ya desde ahora de la dicha futura del cielo. Cantamos.

 

DESPEDIDA: Que la participación en esta Eucaristía nos anime a seguir el ejemplo de Jesús. Demostremos nuestro compromiso cristiano, compartiendo nuestros bienes con los que pasan necesidad. Nos despedimos cantando.

 

MONICIÓN: XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

MONICIÓN: XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

                                                                                     


ENTRADA:  Estamos reunidos en torno al altar, porque hemos aceptado la invitación de Jesús el pan que nos alimenta y fortalece. Juntos por este llamamiento que Dios nos hace, dispongamos nuestra mente y corazón para participar dignamente esta santa misa. Cantamos.

 

PRIMERA LECTURA:  Los israelitas en su arduo caminar por el desierto reciben el mana que les recordará que sólo en Dios hay que poner toda la confianza. Prestemos atención.

 

SALMO:

El Señor les dio un trigo celeste.

 

SEGUNDA LECTURA: Nuestra condición de bautizados e hijos de Dios nos incita a manifestar las consecuencias de nuestra fe en Cristo en nuestra vida cotidiana, dice San PabloEscuchemos.

 

 

 EVANGELIO: Escuchemos ahora a Jesús que se presenta como el verdadero pan de vida bajado del cielo. Puestos en pie, cantamos el Aleluya.

 

OFERTORIO: Ofrezcamos nuestros dones al Padre, como expresión de una mente y de un espíritu renovados por el mérito de la sangre de su Hijo amado. Cantamos.

 

COMUNIÓN: Acerquémonos ahora a recibir el verdadero maná, este gran regalo de Dios para vida del mundo. Cantamos.

 

DESPEDIDA: En esta celebración hemos aprendido a poner nuestra seguridad y confianza en Dios, que nos alimenta y provee para nosotros lo que necesitamos. Vayamos a proclamar con nuestros actos la alegría de ser hijos de Dios. Nos despedimos cantando.

 

 

 

 

 

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